Parte de mi historia

Hola, me llamo Olvido Mars, mi acta de nacimiento nunca apareció, por ende mi fecha exacta de nacimiento no la sé y tampoco mi edad en particular, pero por azares del destino llegué a una familia donde tenían una niña muy parecida a mí, tanto que daba miedo. Así que en los procesos de adopción registraron mi fecha de nacimiento igual a la de la niña a la que hoy con orgullo llamo mi hermana. No diré nombres  porque me gusta el misterio y da pie a un infinito de posibilidades, a mí me genera adrenalina. Pero bueno, la fecha que me dejaron de cumpleaños es el 13 de marzo de 1998 al igual que mi hermana; cuando nos llevaron al médico indicó que teníamos desarrollo y crecimiento muy similar lo que cuadraba entonces con la misma fecha de nacimiento acordada.

 

Les he de contar que tengo una historia de las mil historias que es mi vida que quiero contar. Entonces, todo comienza en el 2013 donde mi vida estaba un poco patas arriba, como que no tenía mucho sentido y por azares del destino llegue a una comunidad de personas con muchas ganas de transformar el mundo a través de sí mismas. Me llamó mucho la atención el cómo esta comunidad estaba convencida de que todo lo que arde en ti ilumina al mundo. Suena al principio un poco pretencioso y ególatra, pero realmente no lo era por lo menos en ese momento no lo fue. 

 

El mensaje que llegó a mí fue que eran un conjunto de personas que habían creado esa experiencia para formar otros para brillar, tenían una analogía particular, todos somos como el carbón y al serlo tenemos esa misma capacidad de encendernos y de ser fuego; poéticas analogías.

 

Al conocer un poco y nada a la vez, me lancé al vacío, emprendí un viaje donde el amor es eterno y sin dudarlo decidí aprender de mí para amarme con locura de la mano con ellos. Me ofrecieron diferentes espacios de formación humana y recuerdo con gran calor en el corazón que todos y cada uno de los espacios aportaron para que hoy me acepte y me conozca profundamente, para amarme con locura desenfrenada todos los días sin importar que haga o que pase en la vida. Aprendí a mirar al espejo de manera diferente, entendiendo que soy un constante cambio, miré a mis fantasmas, todo aquello que no me dejaba en paz. También aprendí de las críticas y las criticonas, del ruido del mundo y a hacerlo más y más insonoro a mis oídos y sentires. 

 

Recuerdo que el principio del caminar fue bastante confuso porque no me sentía bien, luchaba constantemente conmigo misma, sentía que no encajaba en ningún lado, yo creía que había nacido para el amor a medias, porque dentro de mi ser reservado y misterioso se me hacía difícil conectar con el mundo. Cuando al fin sentí encajar en un lugar, sentirme parte de algo, fue muy extraño. En el momento que descubrí que todos, en especial yo, merecíamos el  amor a mi manera, ese de color Olvido Mars, el mundo empezó a cambiar. Las personas me empezaron a querer pero porque yo empecé a querer mejor, verdaderamente. 

 

Contra todo pronóstico me gradué junto con mi hermana del colegio y aunque de pronto siento que debí haber abandonado el colegio apenas tuve la oportunidad creo que no sería lo que soy hoy ni la mujer resiliente que ahora soy. En la comunidad mi espacio de formación iba avanzando e iba creciendo mi amor por ellos y por mí. En medio de todo experimenté por primera vez miedo de no lograr ciertos objetivos porque mi comunidad atravesaba una crisis bastante fuerte, donde muchas veces, como les sucede hoy, temen desaparecer. Recuerdo aquella angustia porque no podía hacer más que estar de la manera más completa posible, dispuesta a colaborar dependiendo de los requerimientos y mis posibilidades. Hoy pese a que vivo ya alejada de ellos me doy gracias por haber dado todo lo que estuvo en mis manos, ayudar en lo que fuera y muy desinteresadamente, para sostener la experiencia al lado de quienes formaban esa familia.

 

Por vueltas de la vida me tocó estar un poco alejada en ciertos momentos porque no lograba costear los espacios, pero aprendí que la formación la da la vida. De todas formas, yo seguía muy presente, y con mucho amor aprendía de muchos que daban todo para que esa comunidad nacida de sueños no cayera y más bien siguiera creciendo. Me formé hasta cuando ya no pude, di un paso al costado, agradecí y me fui porque necesitaba crecer más, y  aunque dudé si era lo que realmente debía hacer, la situación me estaba indicando que ya no era mi espacio y yo ya no pertenecía ahí. Aunque al principio fue un sinsabor, porque fue una situación compleja y un poco difícil de comprender, llegué al acuerdo conmigo que desde lejos podía honrar la experiencia vivida, desde tus acciones, compartir, invitar y recordar todo lo que me aportó lo caminado junto a ellos. Lo más importante es que me quedé con lo bueno de lo que fue, y aprecio su paso en mi vida siguiendo mi camino de aprendiz, de entender mi peregrinaje de vida, buscando sin cansancio el crecimiento propio. Arder, para iluminar ese pedacito de mundo que se me encargó.

 

En este camino llamado vida encontré una carrera que trajo muchos altibajos, encontré un camino bastante extraño, donde conocí la ansiedad, otra cara de la soledad, la frustración y la tristeza, aunque esta vez me creía sola, no lo estaba, porque los que te aman siempre están. Adicionalmente conocí la terapia, desahogué todo aquello que realmente me estaba matando. Aprendí a vivir mejor con mis emociones y con todo lo que soy. Aunque en un tiempo viví en un constante pasado, con visos de disfrute en el presente, era un vivir que me atormentaba todos los días, pero logré aceptar el presente como tu vivir. 

 

Entendiendo el constante cambio de la vida, y lo que significa estar vivo. Constantemente se presentan retos que uno nunca se imaginaría va a vivir. Por ejemplo, durante un tiempo mi mayor reto fue la muerte, ella tenía que cobrar significado en mi vida, tenía que dejar de lastimar, poseer y generar tanto miedo. Hoy,aunque es un fenómeno que seguro genera mucha incertidumbre y deja muchos vacíos, hoy la acepto como lo que es, el fin de la vida y lo que ocurrirá en algún momento.

 

No quiero dejar esta historia con la muerte a medio contar, porque ha sido la experiencia donde más he aprendido y crecido. Entonces todo comenzó aquel día en el que vi por última vez a un ser muy especial, alguien quien padeció una enfermedad muy devastadora. El día que le di el último adiós sin saber realmente que ese sería en realidad el último, creo que no se notó, pero destruyó un poquito de mí. Me desacomodó todo y me llenó de preguntas, me cuestionó el existir. Todo en mi diario vivir empezó a ser más difícil y las dudas dentro de mí se intensificaron. 

 

Dudé de ser merecedora del amor, sin importar de donde viniera. La muerte se hacía presente y tal era su fuerza que por un momento me sentía muerta en vida. Llegué a un espacio que amaba sintiéndome así, sintiéndome muerta, confundida en que era vivir y que no. Frustrada y cansada porque estaba consciente de mi potencial, de lo que en ese momento era, porque aún con las peores batallas seguía intentando ser mejor y estaba muy consciente que lo que yo necesitaba era más vida, un pequeño reconocimiento pero que lastimosamente ese espacio no logró darme, porque también yo estaba desconectada de mí.

 

En medio de todo este tormento también se dieron muchos reconocimientos, aunque no el que quería y más esperaba sino unas sorpresas y mucho más llenadores de alma, porque sin que fuera planeado me dijeron, y soy consciente de eso, que soy fuente de inspiración, referente de fuerza y amor, del que sí se puede vivir surfeando todo lo que al parecer es negativo, que se puede vivir esforzándose todos los días un poquito. Aunque en el momento como tal no lo lograba ver porque estaba bastante cegada por el dolor y el vacío que deja la muerte y el no poder pegar un grito de libertad. 

 

Cometí una serie de actos injustos conmigo y con el mundo, perdiendo la oportunidad de mostrar mi potencial maravilloso esos días, aunque de igual forma la vida también puso en el camino ciertas pruebas donde hubo personas bastante duras que lograron hacerme sentir muy mal, me quitaron el valor, tan solo por no ser aquella que hace más ruido. El punto a favor fue que tanto ruido me movió todo el ser y me regaló el darme cuenta de que con tal de que yo me diera mi lugar era suficiente y no era necesario demostrar mi valor a nadie. 

 

Aunque fue frustrante vivir en aquellos días, de desesperanza y de tristeza, traté de ver luz, un poco de color en aquellos días negros. Que difícil fue vivir porque me volví ácida, distante y grosera, pero era porque no comprendía que era todo ese enredo de cosas que sentía. Yo necesitaba sanar, necesitaba tomar conciencia de eso, para poder emprender el camino de reconstrucción sobre las mejores bases que tenía, porque lo bonito de vivir eso fue que no empecé de cero, empecé desde la experiencia a ser una mejor versión de mí. Fue un reto bastante grande porque la vida de la nada se presenta complicada. Hoy ya me he pedido perdón por acomodarme en una posición que no me dejaba crecer, evolucionar.

 

Hoy reconozco que el pasado es acertado, nos regala aprendizajes y nada más, porque de nada nos sirve seguir viviendo en el pasado. Me agradezco tomar decisiones, haber sido determinada para reconocer a quien no me valora, así que quien no me quiere en mis peores circunstancias tampoco merece estarlo en mis mejores.

 

Toda la experiencia me sirvió para cerrar etapas, y aunque no fue lo que algún día soñé, fueron los cierres que se dieron los que sin saberlo necesitaba. Hoy desde lo más sincero le agradezco a mi pasado y le agradezco al dolor de la ausencia, al dolor de la muerte de varios seres cercanos y amados. Hoy mi vida la tengo dentro de mí, mi vida soy yo y reconozco que soy un proceso, pero un proceso no lineal y con permiso de parar a descansar, porque ahí también se avanza.

 

De mí que más le puedo contar, que Soy Olvido, un ser humano, una aprendiz, soy braza y sabiduría a mis 22 años y no necesito que nadie me lo diga y aunque dejar ir ha sido lo más difícil, aquí estoy siguiendo mi proceso de sanación, todos los días acepto lo que fue y lo que es, aunque a veces los días pesan y no me quisiera levantar, pero me exijo a dar lo mejor dentro de mis posibilidades. Nunca me importó menos el mundo pero al mismo tiempo tampoco nunca me importó tanto el  mundo. Tengo ganas de arder más fuerte para lograr que mi pedacito de mundo cambie y arda también. Tengo por seguro que así lo haré, porque afortunadamente tengo poder, tengo energía, tengo ganas y, especialmente, tengo vida.  

 

Por último, traigo la frase que más me he repetido en estos tiempos: «Que no te controle lo incontrolable»: Solo tienes tu poder, tu todo lo puedes dentro de tus posibilidades.

 

Yo, Olvido Mars, soy fuerte y cada día lo creo más, soy un todo dentro de mi vulnerabilidad, soy la mejor guerrera de la vida, mi superheroína, mi salvación, mi amor eterno y aprendiz, brasa y sabiduría eterna, soy todos mis colores, soy las posibilidades que yo quiera. Yo dibujo, pinto y coloreo mi vida y la de todos quienes hacen parte de ella de un color especial, nací para ser grande, para servir, para vivir en grandeza mediante el amor.

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